jueves 9 de octubre de 2008

Los docentes sí cuentan

Tribuna del Diario IDEAL de Granada
07.10.08 - JOAQUÍN VEGA PADIAL
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EL pasado 5 de octubre celebramos 'El Día Mundial del Docente', fecha conmemorativa de la aprobación en 1966 por parte de la OIT y de la UNESCO de una serie de recomendaciones relativas al personal docente, estableciendo las prácticas idóneas con respecto a su situación social, su formación y las condiciones de su trabajo.

Con la dedicación de un día a nivel mundial, por la altura de estos organismos internacionales, la importancia que la sociedad da a la enseñanza y educación de los jóvenes no cabe duda que el docente es un elemento social de gran importancia, de hecho es la piedra angular de cualquier sistema educativo. Sin él o ella no existe enseñanza.

Sorprenden, sin embargo los datos que, encuesta tras encuesta, aparecen sobre cómo se ve valorado el profesorado. El 88% no se siente apreciado socialmente, es decir, percibe que sus vecinos no reconocen ni respetan adecuadamente su trabajo.

Tampoco se siente suficientemente estimado por la Administración Educativa, un 75%, o lo que lo mismo, tres de cada cuatro profesores lo piensan y sienten así.

Ciertamente, con este déficit de quereres hay que tener empaque para realizar bien el trabajo diario, y sin embargo se cumple de manera adecuada, todos los días con el derecho fundamental que tiene la ciudadanía a la educación y a la enseñanza.

Para realizar esta tarea los docentes en éste y todos los demás días, a través de todas sus organizaciones sindicales piden más apoyo y aprecio a su labor, sobre todo después del varapalo que la enseñanza de este país ha obtenido en los distintos informes internacionales, tanto el PISA como el de la OCDE.

Se pide el apoyo de las familias en el proceso de enseñanza, no delegando todas sus funciones al profesorado, cerca del 70% piensa que las familias no prestan suficiente atención a los estudios de sus hijos y casi la totalidad opinan que los padres delegan, cada vez más, parte de su responsabilidad educativa a la escuela. Aquí tenemos el dilema, ¿quién enseña y quién educa? Naturalmente los dos, pero el peso fuerte de la educación debe recaer en la familia y el de la enseñanza en los centros escolares.

Se pide también el apoyo de la Administración, para que adopte medidas verdaderamente eficaces, para que valore nuestro trabajo porque éste, de por sí, ya es bueno; sin que nos haga responsables de los malos resultados académicos del alumnado, no mostrándonos como malos profesionales, sin ningún tipo de compromiso social y que necesitamos un plus salarial para incentivarnos laboralmente. Esto es lo que se pretende con el 'Plan de Calidad y Mejora de los Rendimientos en los Centros Públicos' puesto en marcha en febrero de este año, donde la única medida que se toma es la instauración de un incentivo económico al rendimiento para el profesorado. Afortunadamente el Plan ha sido rechazado democráticamente por el 80% del profesorado andaluz.

El apoyo al profesorado debe venir por la adopción de medidas que verdaderamente mejoren el sistema, y que han demostrado su eficacia, entre otros sitios en Finlandia, campeona del Informe PISA:

  • -Disminuir la ratio en todos los centros, pasar de los 25 a 20 alumnos en las aulas de primaria, de 30 a 25 en secundaria y no pasar de 30 en la post-obligatoria; realizando los oportunos desdobles de grupos para permitir una atención más personalizada. Esto, naturalmente, supone incrementar las plantillas en todos los centros educativos.
  • -Dignificar a los miles de profesores interinos que hoy por hoy están en completa inestabilidad laboral.
  • -Y, como no, llevar a cabo la tan pedida homologación salarial de todo el profesorado con el resto de funcionarios.

Todas estas medidas necesitan apoyo económico, hay que incrementar el presupuesto que dedicamos a la enseñanza. En la actualidad destinamos solo el 4,54 % del PIB, ligeramente inferior a la cifra de 1995 y nueve décimas por debajo a la media de la OCDE. Y todo esto a pesar de la bonanza económica que hemos tenido. Todavía nos falta bastante para llegar al 7% de Suecia y Noruega y ahí es donde deberíamos llegar, si queremos que el sistema educativo de este país funcione, y no se consolide una enseñanza de varias velocidades, alumnado destinado al futuro liderazgo social y empresarial, procedente de centros privados y alumnado dirigido al trabajo en precario de las subcontratas o abocado al paro, por falta de recursos para futuras adaptaciones profesionales.